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El Defensor del Pueblo de Navarra formula varias sugerencias al los departamentos de Salud, Educación y Asuntos Sociales a petición de La Comisión Anti Sida y la Asociación Sare (VIH/Sida).

01 julio 2009

Representantes de la Comisión Ciudadana Anti-Sida de Navarra y la asociación SARE (de apoyo a enfermos de VIH/Sida) se entrevistaron con el Defensor del Pueblo de Navarra, Javier Enériz, para trasladarle diversas cuestiones relacionadas con la enfermedad del sida.

Los miembros de las asociaciones expusieron al Defensor algunas mejoras que podrían introducirse en la actividad administrativa del Gobierno de Navarra para atender a los enfermos de sida y a sus familiares, tales como un incremento de la subvención que se da a las asociaciones para su funcionamiento y actividades de difusión (este año las subvenciones están congeladas y en los últimos se han actualizado tan sólo en la medida del IPC). También han expuesto la necesaria implicación del Departamento de Asuntos Sociales para que se elabore un programa de atención social a los enfermos y a sus allegados. Han agradecido al Departamento de Salud la incorporación de las lipoatrofias en las prestaciones sanitarias para eliminar los síntomas de la enfermedad en el rostro del enfermo.

Uno de los mayores problemas que preocupan a estas asociaciones se refiere a los trasplantes de hígado de quienes padecen además la coinfección de la hepatitis C. Según expusieron, los trasplantes se realizan en la clínica Universitaria de Navarra, sin que se hagan trasplantes en los hospitales públicos de Navarra, no conociendo cuáles son los criterios que se utilizan para la elección del receptor del órgano donado.

También se trataron los problemas de traslado físico que se suscitan en las parejas serodiscordantes que quieren tener descendencia y evitar infecciones, entendiendo que se deben realizar en Navarra las técnicas de fertilización que hoy se prestan a través de conciertos con clínicas de otras comunidades.

La prevención de la enfermedad es una de las mejoras que proponen, sobre todo en el ámbito educativo. Para ello, proponen incorporar en los currículos educativos de los jóvenes los necesarios valores afectivos y sexuales y los cambios de las pautas de comportamiento dirigidos a evitar contagios.

Asimismo, consideran que deben mejorarse y ampliarse las pruebas sanitarias de la enfermedad.